| Diario
Córdoba 15-5-1999
LO INFORMAL EN ARNULFO MUÑOZ – J.A.
Desde el pasado 1 de abril y hasta finales de este mes, podemos visitar
en la galería Arte 21 situada en la calle Manuel María de
Arjona, una muestra de esculturas, pinturas y obra gráfica de Arnulfo
Muñoz.
Tras una temporada de sequía creativa, esta galería parece
haber recuperado el pulso de los tiempos que vivimos peligrosamente, mostrándonos
la multidisciplinar y heterodoxa obra de este artista cordobés,
que sitúa sus obras en un territorio desértico, quizás
el de los paisajes de Africa con los que él titula una de sus obras,
poblado de seres extraños, formas geométricas y colores fluoríticos,
que se fraguan en el crisol de los tiempos y del devenir histórico
de las disciplinas artísticas, recogidos todos en la criba de trabajo
de este autor.
En el terreno más puramente escultórico, nos encontramos
en Arnulfo Muñoz, con un escultor que lleva al extremo las enseñanzas
del gran Giacometti, reduciendo a la mínima esencia la naturaleza
de unos personajes, arquetípicos, esenciales, ínfimos, y
muchas veces insoportables, pues como ocurría con las obras del
maestro italiano, “la visión del peso del tiempo y del ser nos recuerda
la verdadera naturaleza del hombre”. De lo ínfimo, Arnulfo Muñoz
pasa a buscar otros referentes en la amalgama informe de la historia del
arte, de la que este buceador de tesoros rescata las composiciones escultóricas
de Yves Klein, cuyos ecos y armonías cromáticas resuenan
en la caracola de este escultor con gran fuerza, que mezcla sin pudor alguno
iconografías y estilos artísticos, para crear unas obras
efectistas y tan rotundas, como un trozo de mármol atado a una soga.
Pero aunque éstas sean piezas escultóricas canónicas.
Al menos por la tridimensionalidad con que las figuras invaden y moldean
el espacio, la escultura es para Arnulfo Muñoz referente próximo
y recurrente bajo cuyas directrices y normas conforma sus obras, ya sean
las que hemos visto con anterioridad, que aunque sujetas a cánones
desatan las correas del academicismo, o en sus “pinturas” término
con el que Arnulfo Muñoz denomina a una abultada serie de composiciones,
que utilizando el soporte cuadrado y bidimensional adosado al muro que
suele ser el utilizado por la disciplina pictórica, subvierte los
límites del cuadro, para convertir la superficie del lienzo en terreno
de batalla en el que la pincelada se vuelve escultórica, y el hierro
se vuelve pinceles.
Continuador de las superficies informalistas europeas, y del lirismo
de las composiciones “povera”, de los que este escultor toma la heterodoxa,
que no despreocupada mezcla de materiales como la madera, el hierro y el
cemento, Arnulfo Muñoz, deja aún resquicios en sus lienzos
para que asomen referentes geométricos.
Por último, este amante de las texturas y el color, juega con
estos elementos pictóricos en pequeñas composiciones sobre
papel reciclado, en las que los elementos geométricos son hijos
del constructivismo y el suprematismo ruso, y la sintaxis de sus cuadros
es narrativa mágica del maestro Klee, magia que también utiliza
este autor en los Sonidos de Africa que acunan sus obras más plenamente
pictóricas.
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