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Hasta que me hicieron un hombre, entiéndase
el llamamiento a filas, fueron veinte años de emborronar papeles
con personajes de cómics, caricaturas y todo tipo de ilustraciones.
Eso sin contar con la impronta que dejé sobre soportes menos nobles
como aceras, paredes, manteles... etc.
Durante la "mili", en los interminables y sucesivos arrestos tuve la oportunidad de perfeccionarme en el retrato de novias; hasta tal punto que una buena parte de la población femenina (hoy respetablemente casada) pasó por mis manos. Naturalmente, cogí tal empacho de "retratitis", que aún hoy, ante una proposición en esa línea, se despiertan mis más bajos instintos.Aún así, durante tan patriótico periodo, tuve la suerte de conocer a algunos dibujantes y guionistas de cómics, empezando a tantear este difícil arte.Comencé a dibujar historietas, a participar en concursos y a colaborar en todo tipo depublicaciones que aceptara mis servicios. Y así hasta hoy. |
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