Ramón Crespo
  Mi querida España:

Se trata de mi primera exposición. Mi primera exposición en realidad virtual. Como es usual en estas oportunidades algún amigo del artista de renombre, escribe un texto elocuente, que elogia en cualquier caso las “divinas” pinturas del protagonista de los pinceles. Pero pienso que nadie me conoce mejor que yo. Que nadie puede escribir con mayor autenticidad que yo mismo, de ahí digo: 

Me llamo Ramón Crespo y mis amigos, desde niño, desde el Colegio de los Escolapios, me llamaban Crespo. Sólo Crespo.

Nací en el 35, un 13 de abril, en el mar, en Santander. Por problemas políticos durante la guerra civil, tuve que acompañar a mi abuelo y a mi madre en el destierro, a un faro de Menorca, a la “Isla del Aire”. Allí mi abuelo cumplió su condena, apagando y encendiendo todos los días, durante diez años, el faro. Empecé a pescar y a dibujar los peces que cogía para alimentarnos. Los 40 fueron tiempos difíciles, de hambre. Mi madre que era una luchadora despegó hacia Barcelona. En la Ciudad Condal estudié. Tomé la decisión de dedicarme al periodismo y al dibujo, concretamente a la caricatura. A los 18 años ya colaboraba en varias empresas por ejemplo Editorial Bruguer, como periodista y dibujante de humor, y tuve la oportunidad de codearme y aprender de personajes como Conti, Cifré, Peñarroya, y Munañola y en especial con el más loco y brillante creador “By” Manuel Vázquez.

Mi otra pasión, la música, provocó nuevos caminos en mi esfuerzo por encontrar el sendero profesional, que solucionara mis necesidades crematísticas. En la promoción primero y después en el marketing, encontré la solución para combinar mi inquietud artística, con la comunicación comercial.

Primero una compañía local, y luego en una multinacional japonesa, donde he desempeñado cargos de responsabilidad durante 25 años, sin olvidar un toque de locura en las campañas. Mis grandes ídolos internacionales del dibujo artístico fueron Saúl Steimberg y Ronald Searle, pero quedaron pulverizados una tarde los 60, en el cine Publi de Barcelona. Resulta que fui con mi chica a ver “El Misterio Picasso” de Clouzot y quedé en un “plish, plash” impactado ante el arte del genio del Siglo XX.

Tenía ganas de ser mayor de edad, de que se aproximara mi retiro discográfico, y de que llegara el momento de atender con serenidad mi asignatura pendiente.

Inseguridad, dudas, chequeo de la obra, todo lo que a un principiante de 65 años le puede ocurrir. Siempre cargado de ilusiones, como aquel chavaluco de la “Isla del Aire”, que dibujaba sobre un papel de estraza, los peces que cogía. ¡Ah pero me faltaba el título!, me faltaba algo que relacionara mi historia musical con el acrílico.
Una artista que nunca olvidaré es CECILIA y decidí adoptar el título de su famosa canción “MI QUERIDA ESPAÑA”, para mi primera muestra virtual.

Disfruto pintando, me apasiono, me siento libre. Hago lo que me viene en gana, lo que me alegra. Procuro ser yo mismo. Insisto, de ahí que en esta exposición me escriba estas líneas a modo de presentación. Me falta su opinión cuando esté delante de mi obra. 

CRESPO
Diciembre 2000 

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