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El mundo que nos rodea, ése que se alcanza con sólo estirar un poco los brazos, es el mundo de Pablo Alexanco-Puncel. Los objetos de la vida cotidiana, los amigos, la publicidad o el cine son protagonistas de una forma de entender el arte desde la mirada más inquieta. Pero no basta con capturar el instante, también hay que cambiarlo, jugar a transformar la realidad, empujar la pintura hasta el límite de la imaginación. La obra de Alexanco (desde sus comienzos de colores rabiosos y líneas limpias hasta las actuales explosiones de rebeldía fragmentada), está marcada por un sentimiento lúdico que le lleva a retar las formas y los tonos hasta convertirlos en parte de su universo. 1994-1996.
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