| Contemplamos paisajes interiores
de la línea, de la mancha y del signo, que asoman al alma. Paisajes
donde la línea serpentea verticalidades inciertas que atraviesan
francas horizontales en un cruce de tensiones que el color amortigua. Hay
senderos torcidos, ritmos que son ondas y espacios divergentes que iluminan
luces y sombras coloreadas. Y hay espacios fragmentados para el olvido,
en zonas donde las formas ni el color penetran...
Rosa Martínez de Lahidalga
De la Asociación Española e Internacional de Críticos
de Arte
La organización del espacio plástico es una de las cuestiones
fundamentales de las artes visuales. Pues bien, en la obra de Nieves Viorreta
Arabaolaza el experimento espacial consiste en un propósito de recortar
el espacio plano del cuadro, compartimentándolo razonadamente, es
decir, geométricamente, para luego sensibilizarlo con la línea
y con el color, módulo por módulo, con lo que el conjunto
de la obra resulta como un puzzle en el que se integra una sucesión
de momentos gráficos y pictóricos diferentes y claramaente
diferenciados, a pesar de que globalmente se imponga una clara unidad de
estilo. Así lo vemos en los 36 instantes que recoge el cuadro con
el que ha concurrido al Premio. Son una suerte de 36 pequeños apuntes
sucesivos, realizados sobre fondos de diferentes papeles (rayados, cuadriculados,
pautados; además de algunos lisos y verjurados). El conjunto de
estos apuntes funciona como un muestrario - testimonio de impresiones rápidas,
obtenidas del análisis y descripción de motivos naturales,
de configuración entre paisajística y biomórfica.
Se trata de una pintura que, como hoy es frecuente entre muchos jóvenes
autores, mantiene gustosamente una acusada relación con las formas
del grabado. Una pintura, así, errática, establecida a mitad
de camino entre dos géneros hasta hace poco bien diferenciados,
y ahora solapados.
VII Premio de Pntura Caja Rural de Sevilla
José Marín-Medina
Marzo 2000
Nieves Viorreta, aunque no tiene un reloj de arena trabaja obsesionada
por el tiempo. En el suelo, enmarcadas, tres obras en las que los trazos
superpuestos crean segunderos de línea.
Marcos-Ricardo Barnatán
Octubre 1998
Nieves Viorreta conoce el
secreto de la escritura pictográfica. En su estudio prolifera, una
domada y frondosa selva desde la que estallan dinámicas tipográficas,
y se disputan conflictos entre forma y fondo. En el sosiego aparente de
un orden pragmático, la presencia tranquilizadora de una grande
nevera, el asiento confortable de un amplio sofá; Nieves produce
malabarismos.Obras donde poemas, signos y lengua se reflejan en meros trazados
armónicos y arquitecturas compositivas.
Revista "GARABATO" Noviembre 1998
Redacción: María Gallas |