| FORMA O GESTO
El acto de la pintura puede significar, por una parte, los minutos reales
consumidos manchando el lienzo y, por otra, la duración total de
un momento continuo dirigido por el lenguaje del “gesto” o de la “forma”.
Tirado el lienzo en el suelo el movimiento del cuerpo imprime un movimiento
al brazo y a la mano agarrada a la brocha expresando un estado de ánimo.
En la acción realizada de un impulso que se empaña cuando
el autor lo realiza y aparecen las dudas y el debate estético. Mientras
las dudas se debaten, la conformidad llega con unas manchas espontáneas
que velan parte de la acción. Sólo ha sido un gesto, quizá
demasiado evidente, entonces la atmósfera creada deja al gesto en
su primer plano, mientras que las tonalidades de colores suaves se esparcen
por toda la superficie del lienzo. Detrás observamos unas líneas
divisorias, de arriba abajo, dejando claro etapas pasadas con márgenes
fijos, quizá para romper la armonía espacial.
La duda queda: ¿”gesto” o “forma”?
Partiendo de la idea de “forma” o concepto en general contrapuesto a
“materia” que representa el elemento que completa o determina a ésta
para constituir el resultado, distinguimos la forma substancial que determina
la substancia y la forma accidental que determina a los individuos.
Además de estas formas que son inseparables de la materia, ya
que ésta sólo existe con alguna forma. En la filosofía
moderna, vemos cómo se invierten los valores clásicos de
“materia” y “forma” y se hace de ésta el elemento accesorio o aspecto
externo de las cosas, mientras que la “materia” se hace contenido y es
lo real en ellas.
Así “gesto y materia” se unen en contraposición a la
forma y el posible “signo” se convierte en trama más allá
del gesto.
Una pintura o una escultura es el final de un viaje, a veces mítico,
a través de la imaginación, un punto de llegada, una referencia.
No es, por tanto, una actividad especializada sino una aventura que se
vive por medio de una experiencia que no tiene nada que ver con el arte
como profesión.
José Yánez.
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