JOSEFINA ALVAREZ Y SUS PAISAJES
Hasta el 16 de junio la pintora Josefina Alvarez Soriano, madrileña
aunque afincada
desde hace más de veinte años en Pamplona, expone en
el hotel Iruña Park una
colección de paisajes de Navarra y del Alto Aragón, y
varios jarrones con flores.
En Madrid estudió en la Escuela de Artes y Oficios, en la Agrupación
de Acuarelistas,
y en el Casón del Buen Retiro "donde coincidíamos con
los estudiantes de
arquitectura porque nuestros profesores daban mucha importancia al
dibujo",
comenta la pintora. Obtuvo el título de profesora de Dibujo
en la Escuela Superior
de Bellas Artes de San Fernando y posteriormente se licenció
en Bellas Artes por la
Universidad Complutense de Madrid. Actualmente vive a caballo entre
la pintura y
las clases que imparte, como catedrática, en el instituto Ximénez
de Rada de
Pamplona "y aunque me quita bastante tiempo para dedicarlo a la pintura,
me
enriquece mucho estar con mis alumnos porque son muy optimistas y me
dan
mucha vida".
Luminosidad
Los críticos coinciden en apuntar que su pintura es luminosa,
no sólo porque refleja
la luz que recibe del paisaje sino porque recoge también la
que emite el propio
cuadro. En los lienzos de Josefina Alvarez hay algo del sol de los
pintores levantinos,
como Sorolla o Lozano, y mucho de la luz de Van Gogh "Los críticos
siempre me
asocian con ellos, aunque también creo que tengo algo que ver
con la escuela
colorista de Vallecas, donde se encuentran pintores como Benjamín
Palencia, San
José o Delgado. Es curioso, pero ya desde pequeña, cuando
todavía no tenía un
estilo definido, ya me atraía toda esta corriente".
-En su caso, el color es la clave de su estilo.
-En general, creo que el color es el medio para ejercer una influencia
directa sobre
el espectador. En la naturaleza encuentro los colores que necesito.
Mi estación del
año favorita es la primavera porque es el momento en el que
brota la vida, con
todo el simbolismo que esto conlleva, me atrae especialmente su colorido,
las
formas y la vegetación exuberante de estos meses. Me encanta
la luz de estas
mañanas, ver las amapolas y los trigales mecidos por el viento...
-Usted quiere ir más allá.
-Quiero reflejar en mis cuadros cómo debería estar la
sociedad interiormente, es
decir, alegres, llenos de ilusión y optimistas, me gustaría
que viviésemos una
eterna primavera, con ganas de luchar, con vida.
-¿Por eso no pinta paisajes de frío y nieve?
-Para mí la nieve simboliza el frío y eso me llevaría
a utilizar los tonos grises,
violetas o azules. Como no me encuentro a gusto con ellos me decanto
por los
colores cálidos porque, como explico a mis alumnos, quiero expresar
en mis
pinturas que la vida tiene que ser amable y que no debemos ser agresivos.
Investigar en pintura
-¿Cuál es su secreto para que el pintor no se estanque
en un estilo?
-Lo fundamental es que el pintor se sienta libre, que no piense en
ningún momento
si su obra es comercial o no. Quien depende de lo que pinta para vivir
no está
investigando en la pintura porque no es libre para cambiar de estilo,
para que
evolucione su pintura.
-Su pintura está evolucionando.
-Estoy en una etapa en la que me querría liberar un poco. Me
gustaría comunicar
unas sensaciones de tipo espiritual porque cada vez me están
interesando otros
mundos. Ahora, por ejemplo, me está atrayendo todo lo oriental
porque veo en ello
algo mágico, soñador, fantástico y lleno de color.
Me gustaría ir acercándome hacia
lo abstracto porque cada vez me atraen más pintores como Kandinsky.
-Esto ¿cómo lo va a reflejar?
-intentaré acercarme a este mundo con una serie de signos, de
arabescos o de
símbolos. Además tendré que valerme de la forma,
de los colores y de las texturas.
Todo esto lo hago porque creo que elevar la pintura a nuevas posiciones
es un tema
apasionante. Quizás lo que busco ahora es hacer poesía,
manejando colores
sensibles, formas, signos mágicos, líneas y grafismos.
Intento crear conexiones con
la música, los colores aplicados como notas para crear vibraciones,
o sea
musicalidad, armonía y ritmo.
-¿Y cree que esto lo entiende el público?
-Las formas y los colores están ahí, ante todo para seducir,
exactamente igual que
una obra musical. Mire, de la misma manera que no hace falta saber
solfeo para
apreciar afectivamente una partitura, para aproximarse a la pintura
no se requiere
un conocimiento teórico, no se trata de comprender, al menos
en un primer
momento, sino de sentir.
-¿Cuál es el problema?
-Posiblemente que el espectador esté demasiado acostumbrado
a buscar la
coherencia externa de las diversas partes del cuadro, todo menos la
vida interior
del lienzo y su efecto sobre la sensibilidad.
-Defina su pintura
-Creo que mi obra refleja el gran amor que siento por la naturaleza,
llena de belleza
creada por Dios, belleza que trato de interpretar, dentro de nuestros
limitados
medios. Quisiera transmitir un mensaje de alegría, de esperanza,
de ilusión de
vivir. Si consigo en mis cuadros acercar más a las personas
a la naturaleza y
traspasarles algo de la emoción que yo siento al contemplarla,
me sentiré
satisfecha.
Paloma de Alava
23 de marzo de 1993. Diario de Navarra