UN VALIENTE Y LIRICO COLOR
El paisaje es el tema principal de su trabajo . Pero cuando ante él
se sitúa la pintora parece olvidarse de su existencia material para
sumergirse en una entusiasta
exaltación del color .Un color valiente y lírico, que
sugiere el recuerdo de Van Gogh, pero no el de los impresionistas ni el
de los fauvistas estrictos. Ella parece haber mirado más a las ondulaciones
del terreno y los matices de su vegetación que a las ilustraciones
de los libros. Posee una técnica muy segura, una pincelada flexible
y vigorosa que hace deslizar el color con suavidad y precisión,
colocándolo con una gran limpieza. Sus cálidos colores nos
hablan de una primavera que empuja desde el interior de la tierra. Ella,
aunque cuida la cara exterior de sus cuadros los construye desde dentro.
A. FERNANDEZ MOLINA ("El Día", Zaragoza, 11-XI-83).
" Leo en el catálogo que Josefina Alvarez ha sido, entre otras
cosas, copista en el Museo del prado y que en la actualidad ejerce como
profesora de dibujo en un
Instituto de Bachillerato. Todo indica que sabe cánones, academias
y reglas. Bien, pues ella olvida todos sus conocimientos y pinta como le
da la gana, como quien juega a algo alegre y divertido. Y Allí van
esos cuadros de colorido jubiloso, con unas nubes arbitrarias que cubren
los cielos de curvas azules malvas o rosas, los caseríos en unos
campos que ríen y bailan solos, las tierras llenas de amapolas hechas
una a una o las viñas plantadas de cepas diminutas muy quietecitas
unas al lado de las otras.
Y no se crea por todo esto que se va a ver una pintura ingenua, la
técnica esta detrás de este derroche gozoso, la pincelada
se aplicó bien y el dibujo va por donde debe ir.
Josefina cuenta bonitas historias. Pero, ¡cuidado, que tiene
mucha gramática!"
M. M. ("Heraldo de Aragón", Zaragoza, 11-XI-83).
Indudablemente lo que pinta Josefina Alvarez con estos paisajes es
la naturaleza viva, radiante, fértil vigorosa. Una naturaleza de
intenso cromatismo y frescura,
que parece haber arrebatado la pintora en el momento cumbre de su mayor
esplendor. Son paisajes floridos pródigos y desbordantes,los que
en panorámicas
inmensas cubren en la totalidad del soporte .
La Pincelada estampa su carga de color con precisión y ligereza.
Titilea ópticamente el color y la forma emerge suelta, espontánea,
en barroca conjunción de delicadas materialidades. Es una fiesta
de rojos, verdes, azules.... que relatan emociones y se agitan en superposición
de coherentes y múltiples vibraciones.
Heraldo de Aragón. Marzo 1986
LA CROMATICA EXALTADA DE JOSEFINA ALVAREZ
Josefina Alvarez, oscense por vocación, toca fundamentalmente
temas
altoaragoneses. Que se cierran invariablemente con un cielo dotado
de un claro
movimiento, a base de curvas rítmicas. "Una de mis frustaciones
es no haber
estudiado música. Los cielos pueden ser la proyección
de ese deseo; pinto
escuchando música y para mí el cielo tiene movimiento;
es dinámico, expresivo...
De ahí sus ritmos".
Diario del Altoaragón. 12 de marzo de 1986
OLEOS Y ACRILICOS DE JOSEFINA ALVAREZ
Indudablemente lo que pinta Josefina Alvarez con estos paisajes es
la naturaleza viva, radiante, fértil y vigorosa. Una naturaleza
de intenso cromatismo y frescura,
que parece haber arrebatado la pintora en el momento cumbre de su mayor
esplendor. Son paisajes floridos, pródigos y desbordantes, los que
en panorámicas
inmensas cubren la totalidad del soporte.
JOSEFINA ALVAREZ O LA PASION DEL COLOR
Pero una vez que nos aproximamos al cuadro, podemos darnos cuenta de
que, aunque se apunte, o se adelante, o se imponga un acento predominante,
allí están
siempre, todos los colores de la rica paleta de la autora.
Hay en Josefina Alvarez una como entrega jubilosa al color; parece pintar
en pleno transporte pánico, como si los colores, en lugar de fraguarse
en la paleta, mediante la consciente selección del pintor, éstos
surgieran en irreprimible fuente y se estamparan sobre el lienzo, en una
jugosa, apasionante, brillante, exuberante colaboración espontánea.
Victoriano Cremer
24 de Mayo de 1990. Valladolid
EL NORTE DE CASTILLA
Acercarse a la muestra de Josefina Alvarez es como penetrar en un mundo
de color, en una verdadera fiesta de rojos, verdes y azules. La artista
pinta paisajes, campos cubiertos de flores, como si hubiera elegido el
momento de mayor esplendor de la Naturaleza.
Naturaleza, pues, viva, que la pintora recoge para transformar sutilmente
en un cúmulo de sensaciones. Fragmentos de lugares en grandes panorámicas
que
parecen envolver al espectador pugnando por salirse del soporte. Paisajes
entre lo real y lo soñado que invitan a perderse en la lejanía
o a cruzar los caminos
marcados sobre la tierra. Muchas veces están llenos de flores,
pero incluso cuando éstas han desaparecido tienen ese efecto de
plenitud.
15 de abril de 1979. Huesca
JOSEFINA ALVAREZ SORIANO EN GALERIA S´ART
Sus bellos paisajes primaverales, por el protagonismo que concede a
las flores, son enfoques aéreos muy logrados, campos de trigales
y amapolas, montañas de luz diáfana y coloración atmosférica,
la sugestión al aire libre con toda su intimidad interior, sirve
un lenguaje plástico también de una gran corrección
estructural.
Josefina Alvarez, más que pintar nuestro paisaje, interpreta,
en delicado trabajo, todo el misterio que encierra la geografía
oscense, desbordando los valores de una gama intermedia por ese color lumínico,
vibrante, límpido, que no daña, sino por el contrario, hace
de poderoso medio de atracción a la que uno no puede sustraerse
y sí abandonarse ante estas poderosas razones estéticas que
constituyen su grata pintura.
Huesca, 21 de Abril de 1979
LUMINOSIDAD Y VITALIDAD, PIEZAS CLAVE EN SU OBRA
Cuando Josefina Alvarez puso sus ojos en este Aragón, tan nuestro,
recio y fuerte y en la majestad de los paisajes de Huesca, los impregnó
de esa alegría desbordante que, por no sé qué misterio
de la Naturaleza, tiene esta pintora madrileña en la retina. En
los cuadros de esta exposición, reconocemos nuestra tierra. Y la
reconocemos con toda su reciedumbre, con toda su fortaleza, con toda su
majestad; pero la vemos con una óptica nueva, transida de una vibración
brillante y juvenil. Es una visión jubilosa que quizás hubiera
estado siempre oculta para nosotros si Josefina no nos la hubiese descubierto.
JOSEFINA ALVAREZ Y SUS PAISAJES
Los críticos coinciden en apuntar que su pintura es luminosa,
no sólo porque refleja la luz que recibe del paisaje sino porque
recoge también la que emite el propio cuadro. En los lienzos de
Josefina Alvarez hay algo del sol de los pintores levantinos, como Sorolla
o Lozano, y mucho de la luz de Van Gogh
LA ALEGRIA DE UN PAISAJE
Su obra está representada actualmente en el Museo de Arte Moderno
del Alto Aragón de Huesca. Ha realizado 25 exposiciones individuales
en varias capitales españolas y 36 colectivas. La muestra que expone
ahora en Pamplona la configuran diversos paisajes que dejan traslucir juegos
de luz y color y una visión personal de la naturaleza. Vital y expresiva,
Josefina Alvarez trata de comunicar su gusto por la vida a través
de su pasión por la pintura.
"Iluminar el corazón humano"
PERSONALIZAR EL ARTE RELIGIOSO
Las pintoras Josefina Alvarez Soriano, María Teresa Martínez
Ugalde y Marisa Mauleón Orzaiz y el escultor Juan Manuel Campos
Mani recogen bajo el título
"Presencia" un elenco de obras que intentan demostrar que "Dios está
presente en todo. Se puede hacer arte religioso sin que aparezcan escenas
de la vida de Cristo, partiendo de la naturaleza, de la vida real o de
lo que llevamos dentro", según
explica Josefina Alvarez.
Colores limpios y luminosos, ritmos y armonías llenan los lienzos
de esta profesora de arte. La primavera queda reflejada en casi toda su
obra, como símbolo de la vida que nace, y en ella destaca el
movimiento de los paisajes.
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