"El
arte solo es posible desde el éxtasis". Roy Oppenheim hizo suyas
las palabras de Ortega para hablar de Ignacio Casares. La obra de Ignacio
Había conseguido inquietar a uno de los relevantes miembros del
mundo cultural suizo. La fuerza de sus obras: al principio parecen raras
porque son provocativas, no tienen límites y establecen fuertes
tensiones entre los elementos que las integran. El autor está muy
dentro de nuestro tiempo: "graffiti", televisión, cine, moda...
y a la vez le interesa el mundo de la antigüedad y el de la mitología.
Muy expresionista, muy elegante y muy español. Parece muy agresivo
y a la vez muy sensible. Le interesa tanto lo intelectual como lo sensual.
Advierte Oppenheim que al artista le divierte lo absurdo y que su arte
refleja el mundo tan loco en el que vivimos, aunque es un mundo que el
artista también ama. Casares es un investigador, un pionero; creador
de un código que no basta con ver una vez. Prueba todo y siempre
quiere hacer algo nuevo, es más: cuando miras su obra también
te conviertes en artista (...)"
"Ignacio Casares desarrolla un curioso mundo de personas, que se vale
de elementos clásicos de la historia de la pintura y del impacto
de lo audiovisual en la cultura de masas de las últimas décadas.
Una estética que une a su poderosa fuerza visual una gran capacidad
para comunicar herméticos estados de ánimo con plurales significados
y lecturas multireferenciales."
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