|
|
Si hay lago que pueda caracterizarme en mi actitud hacia la pintura es mi extrema autoexigencia, siento en ocasiones que el soporte o superficie en el cual voy a realizar el proyecto me resulta fácil o carente de importancia, es el fondo el que me interesa, donde puedo plasmar formas, impulsos, depositar emociones, denunciar injusticias y algunas veces recuperar sueños. Pero ese punto de partida que comienza con tanta energía y entusiasmo, lucha al instante con un profundo desasosiego cuando un simple trazo o una pincelada de un color no conseguido te sumerge en esa busqueda de plasmar lo que uno lleva dentro y sin darte cuenta, se tranforma en una ansiedad, a veces incomoda, en ocasiones no tanto, pero que sin duda, me hace sentir viva. Llego a la convicción de las dificultades que este compromiso conlleva y busco el día a día con la intención de superarme. Por todo ello, reflexiono ante la posible circunstancia de pasar por delante de cualquier obra pictórica y volver la cabeza, me niego a no descubrir más de ellos, de no meterme en su interior, de no hurgar en lo mas profundo, quizá sea ese el mayor motivo para continuar en este apasionante mundo del arte.
|
|
|||||||||||||